Hacia un uso adecuado de los dispositivos móviles, en la escuela como en casa

Los límites entre acoso y ciberacoso son borrados: muy a menudo las violencias físicas y psicológicas son filmadas y difundidas a través de las redes sociales y las aplicaciones de mensajería, amplificando dramáticamente el sufrimiento de las víctimas. De la misma manera, los mensajes explícitos, violentos o inadecuados pueden hacer traumática y perturbadora la experiencia en la Red. Es así que los dispositivos en las manos de nuestros estudiantes y de nuestros hijos – justo en el momento más delicado de la transformación de su personalidad – se transforman de valiosos instrumentos de comunicación y conocimiento en vehículos de contenidos tóxicos. ¿Qué podemos hacer, como educadores y como padres?

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Como profesionistas en el sector Education, desde hace años nos ocupamos de un trabajo de asesoramiento cualificado a las escuelas en materia de nuevas tecnologías aplicadas a la enseñanza. Una de las necesidades más sentidas por el mundo Escuela afecta hoy el uso adecuado de los dispositivos de los estudiantes en ámbito didáctico, con especial atención a los smartphone.

Si su uso fue incentivado en tiempos recientes tanto por el MIUR como per el Consejo de la Unión Europea Consiglio dell’Unione Europea en las directrices para las nuevas competencias clave para la formación permanente, es necesario subrayar como, por el contrario, los instrumentos operativos en las manos de los profesores son pocos o totalmente ausentes. Un uso ‘salvaje’ y no dirigido de estos instrumentos abre camino a un uso incorrecti y contraproducente de los recusos y a otros episodios de acoso y ciberacoso con respeto no solo a los estudiantes, sino también a los profesores.

Ninguna de estas formas de violencia tiene que ser subestimada: si el acoso ‘clásico’ se detiene ante el entorno doméstico, el ciberacoso asoma formas más inquietantes, golpeando a sus víctimas en un espacio virtual y, por eso, siempre disponble para las intrusiones. La Red y, especificamente, las redes sociale se convierten así en una puerta constantemente abierta, a través de la que cada tipo de contenido violento, inadecuado o perturbador puede transitar sin ningún tipo de filtro, en la escuela como en casa.

Una cuestion de responsabilidad

Si la comisión designada por la ex Ministra Fedeli indicó una apertura a la posibilidad de utilizar los móviles en las escuelas (“la prohibición al uso personal de los móviles en la escuela permanece, estámos regolando su uso didáctico, bajo el control del profesor”), dicha apertura trajo con ella una inevitable cola de polémicas de los profesores, responsables de los centros escolares y familias: a parte de las declaraciones teóricas, seguramente aceptables, la responsabilidad del uso de dichos instrumentos es siempre de las escuelas y, especificamente, del responsable del centro escolar en lo que respeta a la organización general y de los profesores por la aplicación de las directivas.

La ley 71/2017, la primera en Europa que identificó las conductas del ciberacoso, prevé la gestión, por parte de cada escuela de una serie di actividades, entre las cuales el nombramiento de un referente con la responsabilidad de coordinar las actividades de prevención y contraste, tambien con el apoyo de las fuerzas policiales. Recordamos que la escuela está llamada a responder civilizadamente en caso de episodios de ciberacoso sobre la base del artículo 28 de la Constitución y al artículo 61/2 de la ley 312/80. La misma jurisprudencia desde hace tiempo considera la difusión de videos inapropiados o ilícitos como una ’acctividad’ en cierta medida previsible “en chicos con edad pre-adolescente, equipados con móviles a grabaciones de cámaras y generalmente usuarios de redes sociales” (sentencia del Tribunal de Brescia número 1955, publicada el 22 junio de 2017).

Nuestra propuesta

Para dar una respuesta concreta a escuelas y familias habemos iniciado un projecto esperimental que tiene come punto central el uso de Chimpa, una solución MDM (Mobile Device Management) de nivel profesional en condiciones de administrar, gestionar y controlar los dispositivos móviles (tabletas y, sobre todo, smartphone) de los chicos en la escuela como en casa. Se trata, para ser claros, de un planteamiento similar a los ya adoptados desde hace tiempo por compañías aéreas y grandes empresas para impedir a los dependientes un uso inadecuado de los instrumentos de trabajo. Chimpa ofrece a las escuelas, a los educadores y a las familias una serie de instrumentos en condiciones de garantizar un uso siempre adecuado y controlado de la tecnología móvil, tanto en relación con los horarios y los espacios de uso como con las modalidades como, por ejemplo, las aplicaciones que los estudiates pueden utilizar, también sobre la base de la programación de las actividades. Chimpa es una solución desarrollada al 100% en Italia; todas las informaciones sensible en relación con los estudiantes y sus dispositivos son accesibles en cloud y se alojan en server de propiedad de Chimpa, residentes en Italia respetando los más rigurosos criterios de seguridad informática.

En la escuela

La escuela puede decidir como, cuando y con que modalidades los dispositivos móviles de los estudiantes, sean ellos smartphone o tabletas (indistintamente iOS y Android), podran ser utilizados por los estudiantes. Será posible, por ejemplo, impedir el acceso a determinadas páginas web, a las aplicaciones no relacionadas con la enseñanza o a determinadas funziones como la cámara sobre base horaria y en determinados días de la semana, o si los dispositivos se encuentran cerca de la red WiFi escolar (forzándolos a conectarse a ella). Y estos solo son unos ejemplos!

En clase

En clase, el docente puede utilizar la aplicación Chimpa Teach para un control ‘en tiempo real’ de las actividades, por ejemplo fijando una aplicación en primer plano, aplicando o cambiando la lista blanca de Instituto de los sitios accesibles o bloqueando totalmente los dispositivos de la clase, ge grupos o de estudiantes individuales. Chimpa ofrece un doble beneficio: bloquea río arriba usos inadecuados o ilegales de los dispositivos en ámbito escolar, y al mismo tiempo crea el contexto adecuado para un uso consciente, fructífero y seguro de dichos instrumentos.

En casa

Cuando llega el momento de la «transferencia» de la escuela a la familia, Chimpa continúa siendo una «red de seguridad contra el uso indebido de dispositivos personales: las herramientas de control y administración pasan a manos de la familia, que pueden tomar las decisiones que lo considera más apropiado para sus hijos, por ejemplo, al impedir el acceso a aplicaciones o juegos de mensajería durante las horas dedicadas a estudiar o descansar, monitorear el uso de aplicaciones individuales y el tiempo que pasan en el teléfono inteligente.

Con Chimpa24 el ciberespacio se transforma en un espacio seguro:

  • Constituye un elemento disuasorio contra acoso y ciberacoso, costruyendo una ‘red de protección’ contra el uso indiscriminado de los dispositivos de los estudiantes
  • Pone a disposición de la escuela un sistema simple y eficaz para administrar, controlar y decidir al detalle lo que los estudiantes pueden y lo que no pueden hacer con los dispositivos en horario escolar y al interior del espacio escolar
  • Es disponible para los padres para definir como y cuando los hijos podrán disponer de sus dispositivos móviles en el hogar
  • Involucra a profesores, padres y estudiantes en un ‘círculo virtuoso’ capaz de estimular una reflexión crítica sobre el uso de la tecnología en la escuela y en casa, apreciando sus potencialidades y previniendo contra los riesgos potenciales de un uso inconsciente de los instrumentos.